Archive for July, 2009

Durante la misma semana, la tercera de julio, tuve que escoger entre dos eventos importantes. Por una parte el Congreso de la Asociación Internacional de Estudios sobre Comunicación Social (AIECS, o IAMCR en inglés), que reunió en México a varios centenares de académicos de todo el mundo en el Centro Cultural de la UNAM en Tlatelolco. Por otra, el seminario internacional “Hacia la construcción de un espacio público incluyente”, en Ciudad de Guatemala.

Opté por aceptar la invitación de Amílcar Dávila y de Lucía Verdugo, del Observatorio Racismo en los Medios de la Universidad Rafael Landívar, una de las más importantes de Guatemala. En el programa me asignaron la tarea de ofrecer la conferencia de cierre del evento, “Palabras, agua y viento: pueblos indígenas y comunicación“, antes pude disfrutar durante dos días de las intervenciones de académicos y comunicadores, sobre este tema que es aún más importante en un país con mayoría indígena.

Las palabras de apertura del evento estuvieron a cargo de Rigoberta Menchú, Premio Nóbel de la Paz 1992: “Definitivamente, yo no existe en los medios de Guatemala, y sólo aparezco en ellos cuando hago alguna travesura”, expresó Rigoberta, y enfatizó la necesidad de “no perder el sentido de indignación” frente al tratamiento racista y discriminatorio que se hace de los indígenas en los medios de difusión. Hizo también un llamado a evitar la censura y la autocensura, y a hacer “más travesuras” para combatir la discriminación.

Hay en los medios masivos un racismo obvio, explícito, y otro solapado, subyacente, que tiende ya sea a invisibilizar a los indígenas o a visibilizarlos como objetos folklóricos al despojarlos de profundidad cultural, planas representaciones que no tienen más espesor que el del papel periódico o del vidrio de una pantalla de televisión.

Esto y más lo abordaron varios ponentes, entre los que estaban algunos colegas que volví a ver gracias a esta ocasión propicia: Rosa María Alfaro, llegada del Perú, y los intelectuales mayas Aura Cumes, Alvaro Pop, y Demetrio Cojtí. Volví a ver también a Anabella Giraca, Eduardo Guiarte, Cristian Ozaeta, Evelyn Blanck, guatemaltecos comprometidos con las reivindicaciones de los mayas, y a mi excolega en UNICEF Nigeria, el mexicano Miguel Ugalde, quien me envió las fotos que aparecen en esta nota.

Alfonso Gumucio, Miguel Ugalde y Rosa María Alfaro

“El racismo en el imaginario social”, “Derecho a los pueblos indígenas a la comunicación”, “La formación de las ideologías racistas” y “ Propuestas para un periodismo incluyente en Guatemala”, fueron los títulos de las mesas de diálogo. La última mencionada reunió a los directores de algunos de los medios de difusión más importantes del país, como Prensa Libre, Siglo XXI, Guatevisión y El Periódico.

Las ponencias se publicaron en la página web del Observatorio Racismo en los Medios.

Parece increíble que ya hayan pasado cuatro años desde que el Movimiento de los Sin Techo organizó en Santa Fé, Argentina, las Jornadas sobre el Derecho de los Pobres a la Información y la Educación, a las que fuimos invitados siete especialistas latinoamericanos de la comunicación: Luis Ramiro Beltrán, Francisco Gutiérrez, Juan Díaz Bordenave, Washington Uranga, Daniel Prieto Castillo, Frank Gerace y Alfonso Gumucio Dagron. Creo que nunca habíamos estado todos juntos en un mismo evento, de modo que desde el principio esta ocasión se presentaba como muy auspiciosa.


Juan Diaz Bordenave, Frank Gerace, Gutierrez, Luciano Zocola, Daniel Prieto Castillo, Washington Uranga, Luis Ramiro Beltrán y Alfonso Gumucio Dagron, en Santa Fé, mayo del 2005.


Quizás deba aclarar que éramos seis invitados con nombre y apellido, y uno cuya identidad se mantuvo en secreto hasta el final, hasta el momento en que llegué con él al Cine Teatro Luz y Fuerza en la calle Junin de Santa Fé, y pude ver en los rostros de Luis Ramiro, Francisco y Juan las expresiones primero de curiosidad y desconcierto, luego de sorpresa y alegría, porque mi invitado sorpresa era nada menos que Frank Gerace, el autor de La comunicación horizontal, recién llegado de Nueva York, a quien ellos no habían visto en unas tres décadas. Fue una jugada memorable que hice con la complicidad de Daniel Prieto Castillo, y que salió a pedir de boca. Creo que ninguno de nosotros olvidará ese momento.


Este encuentro entre nosotros y con los sintecho fue posible por la iniciativa y tesón de un cura extraordinario que tiene Santa Fé, el padre Atilio Rosso, cuyos anteojos de culo de botella no le impiden tener una clara visión estratégica sobre los problemas políticos y sociales de su ciudad. Es el animador desde hace dos décadas del Movimiento de los Sin Techo, conformado por centenares de mujeres con las que pudimos trabajar y dialogar durante el encuentro, lo cual hizo de esa reunión algo muy estimulante y muy diferente de los eventos académicos a los que estamos acostumbrados. El entusiasmo y el compromiso de esas mujeres por el tema del derecho a la comunicación fue una lección para todos nosotros, una de esas lecciones que uno disfruta como alumno.


Junto a Atilio, Luciano Zocola fue el organizador local, y Daniel Prieto Castillo fue quien articuló el programa y convocó a los que participamos. Daniel, además, hizo durante nuestra estadía una serie de entrevistas individuales en video, donde exprimió durante más de una hora a cada uno de nosotros. En retribución o venganza, yo le hice a él la entrevista correspondiente.


Todas esas entrevistas con los ya citados, más un texto de Atilio Rosso sobre “Los excluidos y la sociedad del conocimiento”, y un capítulo titulado “Voces de los sin techo”, se han publicado a fines del 2008 en el libro El derecho de los pobres a la información y la educación, coordinado por Daniel Prieto castillo, y publicado con el sello del Movimiento de los Sin Techo. El libro de 230 páginas es el cuarto de una serie que empezó con “Las palabras y los hechos”, reflexiones de Atilio Rosso sobre “la pobreza, la libertad, la espiritualidad y el coraje”.


Y bueno, ¿se escribe “los sin techo” o “los sintecho”? Ellos mismos lo escriben en dos palabras, como lo haríamos todos, pero hace poco leí que la Fundación del Español Urgente (Fundéu BBVA), patrocinada por la Agencia EFE, recomienda escribir una sola palabra, sin comillas ni cursivas, y lo hace en base a dos respetables diccionarios, el de Manuel Alvar Ezquerra y el de Maria Moliner, que registran la palabra de esa manera. La lógica, nos dice Fundéu, es la misma que la que se aplica a las palabras sinvergüenza, sinrazón o sinfín. Queda en acta.