Lo que sigue en esta nota viene a cuento porque en los últimos dos años he contribuido en un proceso impulsado por la Unesco para analizar, posicionar y promover la comunicación para el desarrollo. He participado en varias actividades en la sede de la organización en París y en América Latina.

A pedido de Unesco hice en Uruguay una evaluación formativa sobre cómo las agencias de Naciones Unidas en ese país implementan programas de comunicación para el desarrollo, en cumplimiento del mandato de la Asamblea General de las Naciones Unidas. El resultado es que la mayoría hace muy poco o nada en ese campo. Mi informe no es confidencial, ya que la oficina regional de Unesco lo ha colocado en su página web. Basta un clic para bajar el PDF.

De todas las agencias del sistema de Naciones Unidas, la única que tiene como mandato la comunicación es la Unesco. Las demás tienen programas y proyectos de comunicación pero es la Unesco la que desde lo más alto de su estructura organizativa, tiene un sector de comunicación al mismo nivel que los otros sectores que justifican su sigla: educación, ciencia y cultura.

Por las investigaciones que ha alentado y por su apoyo a las políticas de comunicación, la Unesco sobresale en el panorama no solamente de las organizaciones multilaterales, sino también se sitúa muy por delante de la agencias bilaterales para el desarrollo, y por encima de los gobiernos, de las fundaciones y de las ONGs que deberían ser las más cercanas a la comunicación entendida como un proceso de diálogo y participación.

Por lo general, cuando las instituciones dicen que están comprometidas con la “comunicación”, lo que realmente hacen es difusión de información o –peor aún- propaganda de sus propias actividades para apuntalar la visibilidad institucional. Un ejemplo claro de ello es UNICEF, mucho ruido y pocas nueces, y sé de lo que hablo luego de haber trabajado más de siete años en esa organización.

La confusión entre información y comunicación es tan frecuente, que no solamente la gente común sino los propios periodistas y comunicadores hablan de “medios de comunicación masiva” para referirse a los medios de información y de difusión.  Ya dije en varios ensayos, y en un artículo reciente publicado en Página 12 (Argentina), que los medios de comunicación masiva no existen, que son una mentira.

Gustavo Gómez

La Unesco entiende bien la diferencia, y ha librado batallas emblemáticas en favor de la libertad de expresión, del derecho a la información, y del derecho a la comunicación. Los tres conceptos suelen también confundirse, aunque no es tan difícil distinguir sus diferencias: mientras la libertad de expresión protege a los periodistas y a los medios, el derecho a la información es del derecho de las personas a acceder a la información de las instituciones del Estado, y el derecho a la comunicación es el que tenemos todos de poder comunicarnos a través de instrumentos propios, como los llamados medios comunitarios.

Si hacemos un poco de historia recordaremos que la Unesco libró la batalla por un Nuevo Orden Mundial de la Información y la Comunicación (NOMIC) a raíz del informe de la Comisión MacBride (integrada entre otros por Gabriel García Márquez) que demostró que las grandes potencias mundiales tenían bajo estricto control los flujos de información en el mundo. La evidencia era tan aplastante en el informe, que Estados Unidos e Inglaterra se retiraron de la Unesco durante muchos años y la sabotearon con todos sus recursos propagandísticos.

Las batallas que continúa librando la Unesco en años recientes recuperan la historia anterior y hacen énfasis en el derecho a la comunicación, promoviendo -por ejemplo- las nuevas tecnologías y la comunicación para el desarrollo en países de Asia, África y América Latina.

Gabriel Kaplún y Gunther Cyranek

A invitación de Gunther Cyranek, hasta fines de noviembre Asesor Regional de Comunicación e Información de la Unesco para el Mercosur, participé recientemente en Montevideo en el cierre de la conferencia “Comunicación para el Desarrollo, Cambio Social y Participación”, en la Torre de las Telecomunicaciones de ANTEL (Administración Nacional de Telecomunicaciones), un edificio moderno, cerca del puerto, semejante a un velero (muy parecido al gigantesco Burj Al Arab, el hotel de siete estrellas de Dubai).

En el programa del evento destacó la abundancia de experiencias de comunicación con un sentido de participación y desarrollo. Desde el Estado se ha hecho realidad el ambicioso Plan Ceibal, al que me referí en una nota anterior, por el cual se ha dotado de una computadora XO a todos los estudiantes de las escuelas públicas del país. Desde la sociedad civil la comunicación participativa se ha enriquecido con propuestas como TV Árbol, y muchas otras.

Las experiencias mencionadas y otras están descritas en capítulos de un nuevo libro de la Unesco que fue presentado por Gunther Cyranek. Con sus 500 páginas, fotografías y un formato poco convencional, “Comunicación para el desarrollo: una herramienta para el cambio social y la participación” contiene 30 textos que se refieren a “enfoques y experiencias”, entre ellos uno mío donde analizo el papel que cumple la comunicación para el desarrollo en el sistema de Naciones Unidas. El libro entero puede ser bajado en PDF de la página de Unesco.

El evento contó además con expositores de primera línea, los amigos Gabriel Kaplún (quien dirige la carrera de comunicación en la Universidad del Uruguay), Eduardo Rebollo (quien hace lo propio en la Universidad Católica), y Gustavo Gómez quien ocupa desde hace pocos meses la función de Director Nacional de Telecomunicaciones en el gobierno de Pepe Mujica, y antes era el Director de Legislaciones de la AMARC. Se pueden descargar las fotos del evento en la página web de Unesco.

Ana María Mizrahi, Gabriel Kaplún, Alfonso Gumucio Dagron, Gunther Cyranek 

La conferencia generó saludables expectativas en los medios de información de Uruguay, desde luego proclives a una concepción progresista de la comunicación. El Canal 5, televisión pública, nos invitó a Gabriel Kaplún, a Gunther Cyranek y a mí a una entrevista con Ana María Mizrahi en el programa “La Noticia y su Contexto”. Las fotos de esa emisión en vivo, que tuvo lugar en su estudio “transparente” (de vidrio, sobre el Bulevar Artigas)  también pueden bajarse de la página web de Unesco.

Alfonso Gumucio Dagron

Por otra parte Sebastián Auyanet, del diario El País, me permitió en una entrevista publicada el sábado 2 de noviembre, abordar los temas antes mencionados, porque me parece importante seguir insistiendo hasta que se entiendan.

Este tipo de actividades que apoya la Unesco, relacionadas con la comunicación para el desarrollo se están dando también en otros países de la región, por ejemplo en Ecuador con la participación de CIESPAL. La idea es preparar una masa crítica de documentación, experiencias y debates con vistas a la 12ª Mesa Redonda de Comunicación para el Desarrollo que tendrá lugar en India en 2011.

ALAIC 2010 en Bogotá

Posted: 24/11/2010 in Uncategorized

Los eventos internacionales pueden ser buenos, regulares o malos, pero todos tienen una ventaja: son lugares de encuentros y reencuentros, tanto en el plano de los intercambios intelectuales como en el del desarrollo de complicidades amistosas.  En el caso del décimo congreso de ALAIC, la ventaja fue doble pues además de volver a ver a buenos amigos o de conocer otros, el evento fue de calidad y todos los que fuimos congregados durante tres días en la Universidad Javeriana de Bogotá, nos fuimos satisfechos.

Estuve con amigos estudiosos de la comunicación de varios países de la región, peruanos, argentinos, mexicanos, ecuatorianos, brasileños, chilenos, por supuesto colombianos… y también bolivianos, como José Luis Aguirre, Erick Torrico y Carlos Arroyo, entre los más destacados de mi país.

Me sumé al merecido homenaje que ALAIC le hizo a José Marques de Melo, volví a encontrar luego de 30 años a Héctor “Toto” Schmucler, y extrañé en cambio la presencia de Jesús Martín Barbero y de Omar Rincón, ausentes aunque ambos viven en Colombia.

Mi tarea específica en el X Congreso de ALAIC fue la coordinación del Grupo Temático sobre Comunicación y Cambio Social, como lo he hecho desde que este grupo fuera creado en 2006. Nuestro primero encuentro, en el VIII Congreso de ALAIC cerca de Porto Alegre, contó con la participación de doce personas, de cinco nacionalidades diferentes. Nos volvimos a reunir en el Tlanepantla, Estado de México, en 2008, y allí el grupo se renovó con un número parecido de participantes.

Foto: Irma Avila Pietrasanta

No sospechábamos sin embargo que en 2010 tendríamos 29 ponencias, más que cualquiera de los otros 21 grupos temáticos de ALAIC. Los participantes de ocho  países (Bolivia, Colombia, México, Chile, Brasil, Uruguay, Venezuela y Argentina) presentaron en su mayoría relaciones sobre experiencias de comunicación para el cambio social, y el estado de sus investigaciones académicas o de sus acciones concretas. Aunque con dificultades técnicas, se hizo la conexión vía Skype con una colega de Chile que no pudo viajar a Bogotá.

Nuestra sala estuvo repleta todas las tardes del evento no solamente con los expositores, como suele suceder en estos congresos de ALAIC, sino con otros colegas interesados en escuchar las presentaciones y participar en las discusiones. El grupo temático destacó no solamente por eso, sino además por ser el único que dispone de una página web propia y de una plataforma de diálogo en Google Groups, que nos permite intercambiar documentos, enviar mensajes a todo el grupo, y publicar noticias sobre los miembros del GT-CCS.

En Bogotá los participantes decidieron prolongar durante dos años más mi responsabilidad como coordinador del Grupo Temático de Comunicación para el Cambio Social, y eligieron como co-coordinadora a Amparo Cadavid (Decana de Comunicación y Periodismo de UNIMINUTO), y como Secretaria Técnica a la joven investigadora colombiana Liliana Raigoso, quien fue mi brazo derecho en la organización del grupo en ALAIC 2010, tomando a su cargo la recepción de ponencias, las actualizaciones de la página web del grupo y la correspondencia con los participantes.

En apenas tres congresos, el Grupo Temático sobre Comunicación para el Cambio Social se consolidó, como una demostración más del interés creciente por una comunicación cuyo enfoque recoge no solamente las experiencias participativas y las prácticas comunitarias, sino que reflexiona sobre políticas y estrategias de comunicación para el desarrollo y el cambio social.

Pocos días antes del Congreso de ALAIC estuve en Cartagena de Indias, la hermosa ciudad amurallada y bañada por agua del Caribe, que ya tiene para mi un aire familiar por las veces que la he visitado en los últimos diez años.  Allí tuvo lugar el Encuentro Nacional de Estudiantes de Comunicación Social (ENECS), valioso porque logró crear una nueva asociación de estudiantes de comunicación, que ya no existía en Colombia porque la anterior había perdido su personería jurídica.

Los organizadores de ENECS me invitaron a hablar de la comunicación para el cambio social el día de la clausura del evento, y al igual que hicieron con otros conferencistas, tuvieron el detalle de elaborar un breve video de presentación. No sé cómo se dieron mañas para encontrar en internet fotos mías y toda la información biográfica que incluyeron en ese breve video que ahora se puede ver en YouTube.

Inmediatamente después de Cartagena, fui invitado a Bogotá para conversar en varias sesiones sucesivas con estudiantes y profesores de la carrera de comunicación social de UNIMINUTO y de la Facultad de Comunicación Social para la Paz de la Universidad Santo Tomás, ambos interesados en crear en 2011 especialidades o maestrías con énfasis en comunicación para el cambio social.

De esa manera en poco tiempo Colombia se convertiría en el país latinoamericano con más universidades interesadas en promover un enfoque especializado de comunicación para el desarrollo y el cambio social.

Lenguas en Resistencia

Posted: 02/10/2010 in Uncategorized

Un frío excepcional nos recibió en Resistencia, ciudad hermanada a Corrientes, ambas situadas frente a frente en las riberas del Río Paraná, en el Chaco argentino, a unos mil kilómetros al norte de Buenos Aires. El día anterior el intenso frío proveniente del Polo Sur había paralizado los vuelos en el desorganizado y caótico aeropuerto nacional de Aeroparque, en la capital argentina. Miles de personas en largas filas durante diez horas, protestando, pidiendo información que nadie daba porque Aerolíneas Argentinas es el ejemplo de una empresa que funciona mal.

Resistencia suele padecer cada año calores de 46 o 48 grados, de modo que estos fríos excepcionales no eran ni esperados ni bienvenidos por los organizadores y participantes del I Congreso Internacional sobre Lenguas y Dinámicas Identitarias en el Bicentenario, realizado del 19 al 22 de julio 2010. El local donde se llevó a cabo el evento estaba dotado de grandes ventiladores y techos altos, ideales para enfrentar las olas de calor, pero ahora en las salas estábamos todos ateridos de frío, valga el pleonasmo.

Que una ciudad se llame Resistencia es de por si un atractivo, lo es más cuando el tema del evento tiene que ver con las lenguas indígenas que resisten a la aplanadora de las lenguas oficiales y hegemónicas.

En las conferencias plenarias y en los bloques temáticos se abordó una amplia gama de preocupaciones que tienen que ver con una agenda a favor de la diversidad. “Lengua, identidad y construcción de lo común, “Lenguas indígenas: representaciones de la relación lengua/identidad”, “Las lenguas indígenas y su rol en el sistema escolar”, “Políticas lingüísticas estatales”, “Arte verbal, mitos, narrativa y literatura en contextos multilingües y multiculturales”, y “Multilingüismo y representaciones sociales”, fueron algunos de los 14 bloques temáticos del congreso.

Emilio José Chuaire, de la Secretaría de Interculturalidad y Plurilingüismo de la Provincia del Chaco, y Susana Schlack de la Universidad Nacional del Nordeste, me invitaron para participar en un panel-debate sobre “Lengua, memoria e identidad”, donde presenté mi ponencia Identidad, pluralidad y comunicación participativa, en la que afirmo que frente a la concentración de medios masivos y a la homogenización cultural que promueven, la participación de las poblaciones indígenas en los medios comunitarios, con una perspectiva intercultural y ética, son el único recurso para promover el reconocimiento efectivo de la pluralidad y de la diferencia.

Durante los cuatro días del congreso hubo además conferencias magistrales, charlas, talleres y mesas redondas que convocaron a numerosos participantes a pesar del intenso frío. Los organizadores tienen planes de publicar en breve una selección de los textos presentados durante el evento. Mientras tanto, un blog no muy prolijo permite acceder a algunas informaciones.

Muchas historias de vida fueron presentadas y algunas estremecedoras, como la de Cristina Calderón, que vive en la Isla Navarino, cerca de Puerto Williams (Chile). Nos dijeron que ella es la última hablante de la lengua Yahgan. Tiene 82 años ahora, y cuando muera, no habrá nadie más que hable esa lengua, muy pronto sumada a las desaparecidas. La Unesco dice que de las 6 mil lenguas que todavía enriquecen la comunicación entre la humanidad, una desaparece cada semana. Por esa y otras razones, por Cristina Calderón y tantas otras como ella, este evento en Resistencia fue tan importante.

Daniel Prado y Alfonso Gumucio Dagron

Como suele suceder en estos congresos, parte del encanto está en los encuentros y los reencuentros. Volví a ver a Daniel Prado, de Unión Latina, que es uno de los animadores de la Red Mundial para la Diversidad Lingüística, con quien congeniamos en un evento anterior en Barcelona.

Todo esto fue el pasado mes de julio, así de rápido pasan los días y no queda más que convencerse de que la influencia de la Resonancia Schumann en el paso del tiempo no es ningún cuento.

Luego de un largo proceso, como suele ser el caso de la publicación de revistas académicas serias que cuentan con comités y mecanismos científicos de evaluación, finalmente recibí mis ejemplares del número Número 31 (Época II • Volumen XVI • Verano, 2010) de “Estudios sobre las Culturas Contemporáneas – Revista de investigación y análisis” que publica la Universidad de Colima, en México.

Dirige la publicación Jorge González (CEIICH-UNAM) y la edición está a cargo de Genaro Zenteno Bórquez. El Comité Directivo cuenta con el apoyo de especialistas como Guadalupe Chávez (Universidad de Colima) y Jesús Galindo (GUCOM), entre otros, y entre los asesores internacionales destacan Noé Jitrik (Argentina), James Lull (USA), Jesús Martín Babero (Colombia), José Márques de Melo (Brasil), Philip Schlesinger (Escocia), y mi colega Thomas Tufte (Dinamarca).

Culturas Contemporáneas es integrante de la Red de Revistas Científicas de América Latina y el Caribe, España y Portugal, así como de la Red Iberoamericana de Revistas de Comunicación y Cultura, y de LatAm-Studies (Estudios Latinoamericanos), un servicio de información que promueve y difunde miles de textos integrales de la producción científica sobre América Latina.

Este número de más de 300 páginas está dedicado al tema de la comunicación para la salud en las Américas. Allí se publica mi artículo “Cuando el doctor no sabe”, en el que hago una crítica de algunos enfoques y prácticas de la comunicación aplicada a los programas de salud. El número especial se abre con un texto introductorio de José Ramiro Caballero Hoyos y de Ma. Guadalupe Chávez Méndez, seguido por “Comunicación para la salud del pueblo: una revisión de conceptos básicos”, de Luis Ramiro Beltrán, con su habitual densidad y meticulosidad.

Una entrevista con José Marques de Melo, un análisis de la estrategia educativa del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), una estrategia de educación popular para promover la participación comunitaria y otros textos de producción colectiva enriquecen este número de Culturas Contemporáneas.

Si bien los colaboradores son en su mayoría de México, casualmente este número cuenta con cuatro textos de autores bolivianos: Beltrán, Torres Goitia, Torrico y Gumucio.

La sección de reseñas de libros incluye el comentario de Erick R. Torrico Villanueva sobre la Antología de Comunicación para el Cambio Social” (2008), obra que co-edité con Thomas Tufte y cuya versión en inglés se había publicado el año 2006.

Erick señala: “No hay duda, por tanto, de que la Antología constituye un documento multidisciplinario de referencia insoslayable para quien desee conocer en profundidad y en un amplio espectro el campo de la Comunicación para el Desarrollo y el Cambio Social, a fin de orientar con mayor fundamento su actividad investigativa, formativa, planificadora o práctica. A la vez, representa el producto de un esfuerzo paradigmático para impulsar, en los hechos y en las orientaciones, el ejercicio del Derecho a la Comunicación”.

Algo que uno agradece a Culturas Contemporáneas y a otras publicaciones especializadas de América Latina es la posibilidad de acceder en línea y de manera gratuita a los textos completos de los artículos. En esto hay una gran diferencia con las prácticas de publicaciones de Estados Unidos o de Europa, donde las revistas científicas son vertientes de negocios y las grandes editoriales como SAGE o Routledge, llevadas por una codicia extrema, suelen cobrar por la descarga de un artículo mucho más de lo que han pagado a los autores.

Valió la pena la larga espera, porque finalmente me llegó el libro “Hacia una teoría general de la estrategia – el cambio de paradigma en el comportamiento humano, la sociedad y las instituciones”, de Rafael Alberto Pérez y Sandra Massoni, donde los autores incluyeron un texto que me pidieron hace un par de años, “Modelo estratégico de comunicación para el cambio social y el desarrollo”.

El libro de Pérez y Massoni es impresionante no solamente por sus 558 páginas, sino porque es un trabajo ambicioso y de mucha sustancia teórica. Es muy interesante constatar que en la propuesta original que tenían en mente ambos autores, allá por 1990, Sandra hablaba de la necesidad de una “nueva teoría de la comunicación estratégica”, mientras que Rafael Alberto hacía la propuesta de una “nueva teoría estratégica reformulada desde la comunicación”. Además, el trabajo de investigación giraba en torno al Foro Iberoamericano sobre Estrategias de Comunicación (FISEC) y a una cantidad de investigadores que se ocupan de la comunicación desde diferentes perspectivas.

La perspectiva de los autores fue evolucionando a través del tiempo, y la comunicación se vio desplazada del título y en alguna medida del contenido de la obra, para dar paso a una perspectiva centrada en la teoría de la estrategia en sí, sin adjetivos.  En ese sentido no solamente es un aporte innovador, sino sembrado de provocaciones intelectuales a partir de las cuales es posible especular y elaborar pensamiento.

El libro es fascinante por la riqueza de la información que contiene, las referencias a múltiples autores, y el planteamiento teórico-práctico. La primera parte se ocupa de analizar los paradigmas existentes de la teoría estratégica para plantear una nueva; la segunda parte –otros cinco capítulos- aborda la filosofía que sustenta el “cambio en la mirada”, paralelo a los cambios que ha sufrido el mundo en décadas recientes; cambios no solamente en el paradigma mismo, sino en el sujeto, en la organización social, en el objeto y en la matriz de estudio.

Finalmente la tercera parte, con tres capítulos y artículos de nueve autores españoles y latinoamericanos, es el aterrizaje de la teoría en la práctica de cambiar el mundo. Aquí, la comunicación vuelve a ocupar un lugar central.

En la presentación del libro escribió Enrique Iglesias: “Soy consciente de que «una nueva teoría basada en un nuevo paradigma» puede sonar algo alejado del interés directo de los hombres de acción, pero el lector no debería equivocarse. Una teoría es una explicación, y los hombres necesitamos explicaciones para poder adoptar decisiones problemáticas y prever, con mayor o menor probabilidad, sus resultados.”

Conozco a Sandra Massoni desde hace algún tiempo, pues  incluí un texto suyo en mi “Antología de Comunicación para el Cambio Social – Lecturas Históricas y Contemporáneas”, y Sandra además participó en el Congreso de ALAIC en Porto Alegre (2006), en el Grupo Temático sobre Comunicación para el Cambio Social, del cual soy Coordinador. Son razones adicionales para alegrarme por la aparición de este libro que hay que leer detenidamente, con cuidado.

Pasé la última semana de marzo en Sao Paulo, para participar en el 3er Simposio Internacional de Comunicación y Cultura en América Latina, organizado por CELAAC, invitado por Dennis de Oliveira para participar en el panel sobre medios y culturas alternativas. Mi ponencia, “Interacción cultural y medios alternativos” desarrolló la perspectiva de que los medios participativos y comunitarios son esenciales para la interculturalidad y para el mantenimiento y la expresión de la diversidad cultural. El texto podrá leerse -con un poco de suerte- en la página del evento.

Otras mesas abordaron temas como “Periferia, nuevas prácticas en la producción cultural”, “El papel del Estado y la acción del capital”, y “Patrimonio cultural material e inmaterial: identidad, historia y media ambiente”. Además, tres grupos se reunieron en paralelo para presentar trabajos y dialogar sobre “Globalización y cultura”,  “Industria cultural y políticas culturales” y “Experiencias de medios alternativos en la cultura”. No sólo se habló de cultura, sino que se programaron muestras de pintura, baile, además de las sesiones de cine documental, de ficción y de animación de Televisión America Latina (TAL), que preside el cineasta Orlando Sena.

Emir Sader, eminente sociólogo y analista político brasileño, ofreció en la penumbra (la luz se cortó más de una hora) la conferencia magistral de apertura del evento. Iluminó a la audiencia con una visión optimista de los procesos de integración latinoamericanos en base a nuevas alianzas en las que los gobiernos privilegian el enfoque social sobre el mercantilismo en la relaciones económicas. Sader se expresó con idealismo y bastante romanticismo sobre la situación regional, destacando los cambios políticos en Venezuela, Bolivia y Ecuador aunque sin profundizar en las contradicciones y riesgos de las posturas autoritarias de sus gobernantes.

Lo triste en estos eventos donde la inscripción es gratis, es que de los 400 o 500 participantes que se registran, la mitad ni siquiera retira sus credenciales y las salas rara vez se llenan.

Sin embargo, siempre hay un saldo positivo: los encuentros y reencuentros con colegas y amigos. Volví a ver a José Marques de Melo y a Cicilia Peruzzo en casa de esta última; con ellos suelo coincidir en reuniones y ambos son autores que seleccioné con Thomas Tufte para nuestra Antología de Comunicación para el Cambio Social.

En el simposio conocí también a varios colegas con cuyo trabajo puedo identificarme: Susana Sel que enseña cine en la Universidad de Buenos Aires (UBA), y Ricardo Tena, Director de Investigación del Politécnico Nacional (México).

El Centro de Estudios Latinoamericanos sobre Cultura y Comunicación (CELAAC), que coordinan María Nazareth Ferreira y Dennis de Oliveira (con él compartí una mesa redonda en Fortaleza en 2009), es un núcleo de investigación de la Escuela de Comunicación y Artes (ECA) de la Universidad de Sao Paulo (USP), creado en 1995 para favorecer la integración latinoamericana en los estudios de comunicación y cultura, mediante seminarios, investigaciones, publicaciones y otras actividades académicas y de intercambio.

El simposio tuvo lugar en el Memorial de América Latina, institución emblemática no solamente por los objetivos con los que se creó hace 21 años por iniciativa de Darcy Ribeiro, sino porque el conjunto arquitectónico –que consta de teatro, biblioteca, museo, galerías, salas de reuniones- fue diseñado por Oscar Niemeyer (Oscar Ribeiro de Almeida Niemeyer Soares Filho), el longevo arquitecto brasileño, comunista toda su vida, que cumplió 102 años en diciembre pasado, y que es el autor de obras tan importantes como el conjunto de edificios públicos de la ciudad de Brasilia, el edificio de las Naciones Unidas en New York, o el Museo Niterói de Arte Moderno en Río de Janeiro.

Tengo que decir algo sobre Sao Paulo, una ciudad donde la cultura de mantenimiento parece inexistente. Las calles se caracterizan por el descuido, con aceras rotas, escombros y profusión de basura. No es un placer caminar por el centro histórico de la ciudad, como lo es en otras grandes ciudades de nuestra región. La Plaza de Zé, el ombligo urbano donde se encuentra la catedral del mismo nombre, está invadida por la marginalidad y la suciedad. Abunda la vigilancia policial, lo que no impide que en el área acampen decenas de pordioseros que muestran la cara deprimente de esta gran metrópoli. ¿Y el gobernador Serra quiere ser el próximo presidente de Brasil?

Recibí finalmente un par de ejemplares de la revista Signo y Pensamiento No 55 (Volumen XXVIII, Julio-Diciembre 2009), publicada dos veces al año por la Facultad de Comunicación y Lenguaje de la Pontificia Universidad Javeriana de Bogotá y el Departamento de Comunicación y Lenguaje de la idem de Cali.

Este es un libro enorme de 312 páginas, tamaño carta, con un tema principal, “Ética en la información, comunicación y lenguajes: retos de responsabilidad social”, coordinado por Gabriel Jaime Pérez S.J. y Manuel Sevilla, ambos de Cali.

La revista trae una larga entrevista que Gabriel Jaime Pérez, y dos profesoras de la Javeriana de Cali, Mónica Marion y Fanny Franco, me hicieron el 27 de febrero del 2009, más de un año atrás, en la emisora Javeriana Estereo, cuando estuve en Cali para presentar la Antología de Comunicación para el Cambio Social. Tardó en salir, pero aquí está, con la ventaja de que todos los textos pueden leerse y bajarse en PDF. El vínculo directo a la entrevista permite acceder a ella con un clic.

Dicen los editores en la introducción, que “este número invita a reflexionar críticamente sobre la complementariedad necesaria entre ética-responsabilidad social y procesos de información, comunicación y lenguajes, particularmente en esta época en la que cunde el fetiche de la hiperautonomía individualizante y hegemonizadora y que tiende a opacar dinámicas discursivas emergentes de reconocimiento, valoración, deliberación, consensos, disensos, pluralismo, participación democrática en las estructuras del mundo de la vida, de la opinión pública y la sociedad civil en general.”

El número trae muchos textos interesantes, la mayoría de ellos en castellano, pero también en francés, inglés y portuguéss, como “La techno-étique de l’información et de la comunication”, “Ética de la comunicación en la perspectiva de los derechos humanos”, “Intercultural Information Ethics: Foundations and Applications”, “Uma experiencia do ensino da ética a futuros profissionais de tecnologías da informaçao”, y tantos otros.

Además de los textos que corresponden al eje temático, el No. 55 de Signo y Pensamiento publica secciones de documentos de investigación, puntos de vista y reseñas de libros sobre temas de ética y responsabilidad social.

Nota bene: Por esas casualidades inoportunas, el servidor de la Universidad Javeriana de Bogotá está en mantenimiento durante la Semana Santa, entre el 27 de marzo y el 4 de abril, de modo que los vínculos propuestos para entrar a “Signo y Pensamiento” no estarán accesibles en estos días.